SALUD LABORAL. ¡Ozú, que calor!

0
173 Calor Centros SERMAS 3x3 cm

Se acerca la época estival y, como cada año, las condiciones climáticas a las que nos encontramos expuestos los trabajadores pueden ser causa de accidentes de trabajo, algunos de ellos mortales. La causa del problema no es sólo la elevada temperatura, sino la acumulación excesiva de calor en el organismo, que se puede producir tanto por las altas temperaturas como por el calor que genera el cuerpo. Además, existen factores personales que incrementan el riesgo de accidente como, por ejemplo, que los trabajadores puedan padecer dolencias previas (enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes, etc.) o la ingesta de medicamentos (diuréticos, antidepresivos, etc.).

El cuerpo humano necesita mantener la temperatura interna a 37 °C para evitar la alteración de las condiciones físicas y mentales. Cuando esta temperatura se altera y supera los 38 °C se pueden producir daños a la salud, cuya gravedad estará en consonancia con la cantidad de calor acumulado en el cuerpo, y que van desde edema en las extremidades, calambres musculares, deshidratación, agotamiento, etc., hasta el efecto más grave de la exposición a situaciones de calor intenso como es el golpe de calor. Cuando se produce el llamado golpe de calor, la temperatura corporal supera los 40,6 ºC, siendo mortal entre el 15 % y 25 % de los casos. La sobrecarga térmica refleja las consecuencias que sufre un individuo cuando se adapta a condiciones de estrés térmico. No se corresponde con un ajuste fisiológico adecuado del cuerpo humano, sino que supone un coste para el mismo.

Entre los factores de riesgo que pueden ocasionar un estrés térmico están:

  • Exposición mantenida a temperaturas altas.
  • Ventilación escasa.
  • Dificultad para ingerir con frecuencia agua fresca.
  • Dificultad para realizar pausas de recuperación; a medida que la temperatura es mayor, las pausas deben ser más largas y frecuentes.
  • Existencia de antecedentes médicos, tales como enfermedades del sistema cardiovascular, de las vías respiratorias, diabetes o insuficiencia renal.
  • Sobrepeso y edad avanzada.

Otra cuestión es el llamado disconfort (falta de confort) térmico, que tiene lugar cuando la temperatura y la humedad son altas, pero sin llegar a valores que hagan preocuparse por la salud del individuo.

La Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de lugares de trabajo, editada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, que proporciona criterios y recomendaciones que pueden facilitar a los empresarios y a los responsables de prevención la interpretación y aplicación del Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, clasifica los trabajos según su nivel de actividad de la siguiente manera:

  • Trabajos sedentarios.
  • Trabajos ligeros.
  • Trabajos medios y pesados.

Evidentemente, los profesionales sanitarios y no sanitarios de los centros de Atención Primaria pertenecemos al primer grupo, y debemos conocer que las condiciones que se deben cumplir en los locales de trabajo cerrados, según el nivel de actividad, las fija el Real Decreto antes citado, en su Anexo III, que precisa: “La temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida entre 17 y 27 °C¨. Estas condiciones ambientales evitan los riesgos por calor o frío, pero en sus valores extremos pueden crear disconfort, por ejemplo, 27 °C.

Para prevenir los riesgos debidos al estrés térmico por calor para todos los trabajos en sitios cerrados donde pueda producirse, se deben aplicar las medidas preventivas que citamos a continuación:

  • El empresario debe formar a los trabajadores sobre los riesgos, efectos y medidas preventivas que se deben adoptar frente al estrés térmico.
  • Los trabajadores deben disponer de sitios de descanso frescos para descansar cuando lo necesiten y, especialmente, cuando se sientan mal.
  • Se debe reducir la temperatura en interiores favoreciendo la ventilación natural, o mediante ventiladores, aire acondicionado, etc.
  • Los trabajadores deben disponer de agua fresca para poder beber con frecuencia.
  • Se debe organizar el trabajo con el fin de reducir el tiempo o la intensidad de la exposición al calor, como por ejemplo estableciendo pausas o permitiendo a los trabajadores que adapten los ritmos de trabajo a su tolerancia al calor.
  • Se debe garantizar a los trabajadores una vigilancia de la salud específica.

Como podemos ver, se cumplen todas y cada una de las medidas preventivas en todos y cada uno de los centros de salud… Desgraciadamente no, esto es tan sólo una ironía.

Además de los posibles efectos de la exposición al calor se debe tener en cuenta el incremento del nivel de estrés térmico como un factor que, junto con otros, puede dar lugar a accidentes (p.e. atrapamientos, golpes o caídas al mismo o distinto nivel derivadas de mareos o desvanecimientos, etc.).

Hace un año, entre los meses de mayo y julio hubo una oleada de calor que pilló con el pie cambiado a nuestros responsables de la dirección técnica de obras, mantenimiento y recursos generales (DT OMyRG). Hubo muchísimos centros con quejas por tener que trabajar con temperaturas extremas, y se alcanzaron en algunos centros entre 30 y 35ºC (como anécdota, en un solo centro de salud se dieron 40 partes de incidencia en un mes por este motivo).

En una convocatoria que se nos hizo a los representantes sindicales en torno al seguimiento de los problemas de climatización ocurridos por parte de la DT OMyRG, y que tuvo lugar el 9 de octubr,e se nos informó que los problemas de las altas temperaturas alcanzadas en los centros de salud ocurridos durante los meses anteriormente citados fueron debidos a una situación climática extrema que no habían podido prever, haciendo hincapié en que el problema de climatización no fue culpa sólo de las temperaturas extremas sino de la temperatura máxima media, es decir, demasiados días con temperaturas altas mantenidas, lo cual dañaba las instalaciones por tener que trabajar muchos días seguidos a alto rendimiento.

Echaron balones fuera afirmando que la nueva empresa de mantenimiento firmó el contrato en abril y que, como la ola de calor empezó en mayo y desde los centros se empezó a demandar aire frío, no hubo tiempo de hacer las revisiones de mantenimiento, sino que de inmediato tuvieron que ponerse a trabajar en las incidencias. Dada la diversidad de equipos de climatización existentes y que la empresa sólo llevaba trabajando desde abril, no pudieron afrontar el problema como se debía. En el mes de octubre consideraban normalizada la situación en función del número de incidencias emitidas, y dado que a esa fecha se habían revisado todas las calderas en los centros de Atención Primaria.

Pues nada, falta un mes para que comience el estío, crucemos los dedos para que esta temporada la sabia naturaleza y los inefables responsables de la Dirección Técnica del SERMAS nos permitan trabajar en condiciones de seguridad y salud y no se alcance la situación de caos ocurrido el año pasado en materia de climatización en los consultorios y centros de salud de la Comunidad, de forma que realizar nuestro trabajo diario no suponga un menoscabo para nuestra salud que después tengamos que lamentar.

Feliz verano!!!

Luis Izquierdo Gómez-Arevalillo
Médico de Familia, C.S. Valdelasfuentes (Alcobendas). Delegado AMYTS de Prevención de Riesgos Laborales, DANORTE

 

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x