8M: La feminización en la profesión médica

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Con motivo del Día Internacional de la Mujer, celebrado ayer 8M, desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) se han reflexionado y planteado algunas cuestiones relativas a la feminización en la profesión médica.

Y es que, tal y como recoge DIARIO MÉDICO (DM), el mapa de la profesión médica indica que el presente y el futuro es femenino: según la edad, en los mayores de 56 años los hombres son amplia mayoría (el 62,6 por ciento), en el tramo de edad de 46 a 55 años ya predominan las mujeres (59,3 por ciento), se incrementa el porcentaje en el tramo de 36 a 45 años (69,1 por ciento) y en los menores de 35 años las mujeres llegan hasta el 74,2 por ciento.

Y hay especialidades más feminizadas, según las preferencias de las MIR en los últimos años como Ginecología, Alergología, Geriatría… Medicina de Familia tampoco es indiferente a este fenómeno. Según Semergen, “desde 2007 se registra en el SIAP el porcentaje de mujeres entre los médicos de atención primaria y según estos datos, desde el año 2012 los porcentajes por sexo han sido del 50 por ciento, para ir aumentando a favor del femenino hasta el 54 por ciento en 2016 a nivel estatal, que alcanza un 71 por ciento en Madrid.

Pilar Bartolomé (CESM): Maternidad y conciliación familiar abren la brecha salarial

La maternidad y la conciliación entre trabajo y vida familiar abren la brecha salarial entre hombres y mujeres en el sector sanitario. Así o afirmó ayer la secretaria de Salud Laboral de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Pilar Bartolomé, en declaraciones a SERVIMEDIA (recogidas por EL ECONOMISTA y TE INTERESA), donde explicó que “en el sistema sanitario público no hay desigualdades económicas, ya que a igual trabajo, igual sueldo. Pero la diferencia está en las condiciones de trabajo de la mujer”.

“Cuando una mujer se queda embarazada queda exenta de hacer guardias por el riesgo que suponen para su estado, lo que supone que deja de cobrar estas jornadas complementarias. Con ello se produce una pérdida retributiva por condición de género. Ante esta situación, las mujeres se ven obligadas a tener que acudir a los tribunales para cobrar esas guardias”, añadió.

Otra brecha salarial se produce “cuando el 98% de las excedencias por cuidados de familiares e hijos las solicitan las mujeres. Esto repercutirá en su cotización y su pensión en el futuro, además de afectar a la retribución que aporta a la unidad familiar”, puntualizó la representante de la CESM.

De la misma forma, son las mujeres en su mayoría las que también se ven obligadas a pedir trabajos a tiempo parcial por cuidado de familiares. En opinión de Pilar Bartolomé, “si, además, los permisos de maternidad y paternidad se considerasen de forma igualitaria permisos de cuidado por hijos, no existirían problemas a la hora de contratar a un hombre o una mujer”.

En cuanto a las especialidades médicas, las mujeres son mayoría en Pediatría y Ginecología, así como en Medicina de Familia, donde llegan al 60%. Según esta experta, hoy en día en casi todas las especialidades hay predominio de mujeres salvo en las quirúrgicas y en la Urología.

Del mismo modo, de los 14.448 aspirantes al MIR de este año para 6.513 plazas de médicos, el 62% fueron mujeres y el 38% hombres.

En el mismo sentido, en un debate organizado por la REVISTA OM C – de la que se hace eco CONSALUD.ES-, Bartolomé, asegura que, en el ámbito hospitalario, la situación laboral de las profesionales sanitarias se ha visto condicionada a la hora de seleccionar los puestos de trabajo, con distintos condicionantes como el embarazo o la baja maternal.

La feminización requiere la adaptación del sistema

Por otra parte, organizaciones profesionales consultadas por DM (con ecos en SALUDEQUITATIVA) consideran que el crecimiento del número de mujeres requiere la adaptación de las estructuras actuales y tomarse en serio la conciliación.

Así Miguel Ángel García, responsable de Estudios del sindicato médico CESM, cree que “la feminización de la profesión médica no tiene nada de problema, sino de una realidad social que en realidad supone un avance importante en cuanto a la igualdad entre las personas. Cierto que este avance está dejando al descubierto una serie de realidades, sobre todo de índole familiar, a las que habrá que dar solución, y no sólo por parte de las mujeres”.

Lo que se necesita es una reflexión profunda que supera lo sanitario: “Lo que tenemos que plantearnos como sociedad es si realmente creemos en la igualdad y si realmente queremos una economía y unos servicios públicos consistentes con los valores que profesamos. La realidad parece ser más bien otra, y es que plegamos absolutamente nuestra vida y nuestros valores al imperativo de la productividad económica y financiera”.

Fuentes: SERVIMEDIA, 08-03-2018 (recogidas por EL ECONOMISTA y TE INTERESA); CONSALUD.ES, 08-03-2018; DIARIO MÉDICO, 08-03-2018 (con ecos en SALUDEQUITATIVA)

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